Sentirse inquieto todos los días

TDAH es el acrónimo para el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad. El trastorno se caracteriza por problemas de atención ("déficit de atención") y por la hiperactividad. Aunque en general se presta mayor atención a los síntomas de hiperactividad, los pacientes con TDAH no son únicamente hiperactivos. Muchas personas que sufren TDAH tienen principalmente problemas de atención, y en este caso nos referimos al trastorno como TDA. En el ámbito científico, y en esta página web, nos referimos a esta variante del trastorno como el "subtipo inatento" o "TDAH-I". Junto a este subtipo, está el subtipo hiperactivo-impulsivo o "TDAH-H". La impulsividad, o los problemas relacionados con la inhibición de los impulsos, constituyen también una característica importante del TDAH. Por último, existe el subtipo combinado de TDAH, en el que los problemas de atención, así como la hiperactividad y la impulsividad, están presentes. Nos referimos a este subtipo como TDAH-C.

El TDAH en adultos

El TDAH no afecta sólo a los niños, ya que también los adultos pueden padecer el trastorno. Aunque en muchos niños los síntomas de TDAH persisten cuando crecen, buena parte de ellos pasan a ser asintomáticos. El TDAH en adultos recibe el nombre de TDAH persistente, aludiendo a la presencia de los síntomas del TDAH tanto en la infancia como en la edad adulta. Se estima que el TDAH persistente afecta entre un 2,5 y un 5% de la población adulta.

Heredabilidad del TDAH

El TDAH es heredable. Esto significa que, si tienes familiares que sufren TDAH, las probabilidades de que tú puedas sufrir también el trastorno son altas. Además, sabemos que el TDAH persistente es más heredable que el TDAH que se presenta sólo en la infancia. Lo que de momento no conocemos con exactitud es qué genes juegan un papel en el desarrollo del TDAH. Los genes son diminutos trocitos de material hereditario. Los recibes de tus padres. Estos pequeños segmentos contienen información que determina, por ejemplo, el color de tus ojos. Los genes también tienen influencia sobre cómo funciona nuestro cerebro. A través de nuestro cerebro, los genes también influyen en parte en nuestro comportamiento. Debido a que existe una gran variabilidad en los genes, todos somos diferentes. Algunas personas tienen los ojos azules, mientras que otras los tienen marrones. Sabemos que las variaciones en algunos genes son más comunes en personas que tienen TDAH que en personas sin TDAH. Por lo tanto, creemos que estos genes tienen algo que ver con el desarrollo del TDAH. A través de nuestra investigación, queremos determinar cómo estos genes pueden contribuir al trastorno.

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